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Los osos de anteojos encontraron su guardián

El científico colombiano Juan Camilo Chacón regresará del museo de Historia Natural de Londres para salvar lo que queda de esta especie amenazada por los cazadores

Juan Camilo Chacón Duque, experto genetista

En septiembre del 2016 apareció un siniestro paquete frente al Parque Nacional Natural Complejo Volcánico Doña Juana: adentro tenía los pedazos de un oso de anteojos asesinado a machetazo limpio. El paquete tenía un mensaje: “Ya son dos en cinco días, los vamos a acabar a todos”. Nadie sabe cuántos osos de anteojos quedan en Colombia. La cifra es una muestra de este desconocimiento: unos dicen que quedan tres mil, los más optimistas hablan de 15 mil. Lo que sí se puede constatar es que los campesinos, por miedo, por no saber bien qué hacer, por venganza por el ganado que erróneamente creen que matan, disparan apenas ven a uno de estos bellos ejemplares, el único oso que existe en América del Sur, en un área cada vez más reducida que se extiende entre Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú.


Hace unos años las muertes de osos de anteojos eran bastante comunes: en el 2017 fueron encontrados 8. Ninguno con la sevicia que demostraron los asesinos de Doña Juana pero si con sistematicidad: cinco de ellos fueron muertos en el páramo de Chingaza. Un movimiento para preservarlo es al menos saber cuántos osos de anteojos hay, por donde se mueven, qué comen. En el 2017, ante la amenaza palpable, se creó un programa llamado Grow Colombia, liderado por el Instituto Earlham de Inglaterra, acompañado por el Instituto Humboldt, la Universidad de Los Andes, Colciencias, Bridge Colombia y el Museo de Historia Natural de Londres.

Desde ese lugar mandaron a un experto que le seguirá los intrincados pasos al Tremarctos ornatus. No fue un inglés sino un hombre de 31 años nacido en Marinilla Antioquia. Su nombre, Juan Camilo Chacón Duque. Biólogo de la Universidad de Antioquia,  Doctor en Genético Evolutiva Humana del University College de Londres es investigador del Museo de Historia Natural que se encarga de áreas de estudio de primer orden para ese lugar como genética evolutiva, ADN antiguo y genómica.

Su tesis de doctorado lo destacó inmediatamente como un gran investigador: estudió la historia genética de 600 latinoamericanos y descubrió que el 25% de nosotros tenemos un origen: descendemos de judíos sefardíes. Ahora tendrá el gran reto: seguir la material fecal del único oso existente en Latinoamérica.

En la materia fecal está todo el código genético del Oso de Anteojos. Al recorrer grandes cantidades de kilómetros el oso mueve semillas de un lugar a otro del continente. Es un corredor biológico que poco a poco se está recomponiendo. Pero la labor no es fácil. En el estudio que seguirá Chacón Duque determinará qué tan grave es otra de las amenazas que lo persiguen: el reproducirse entre individuos de una misma familia. Esto podría significar un debilitamiento del ADN del oso a largo plazo.

Chacón Duque, experto genetista, también investiga en huesos de antepasados. El oso más antiguo que tienen es uno que fue cazado en 1913. Ya son 10 las generaciones de oso que se están estudiando.

Los resultados del estudio solo estarán listo hasta marzo del 2020. Se esperan dos resultados de lo que puedan conseguir: uno de ellos es confirmar que las especies de osos de anteojos que vienen de las cordilleras central y oriental pertenezcan a una sola población. Esto querría decir que los osos de anteojos se mueven por su corredor con total libertad. El otro es que se estén presentando aislamientos. El último interrogante que se despejará es uno de los más importantes: cuantos osos de anteojos hay al fin en Colombia. El resultado podría ser desalentador pero sería el comienzo para determinar la salvación final de una de las especies más amenazadas y queridas del país.


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