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El científico que descubrió un bosque recóndito gracias a Google Earth


Julian Bayliss se topó con el Monte Lico y el bosque de un kilómetro que se extiende sobre este cuando navegaba en su computadora

El Monte Lico se encuentra en el norte de Mozambique. (Foto: Jeffrey Barbee para AllianceEarth.org)
Al norte de Mozambique, sobre un monte escarpado al que solo se llega escalando una pared de 125 metros de alto, había un bosque que había permanecido inexplorado y oculto a la ciencia. Hasta que, a más de 8.000 kilómetros de distancia, un biólogo británico lo encontró en su computadora.

Julian Bayliss escudriña desde hace años el continente africano a través de Google Earth en busca de territorios recónditos que alberguen ecosistemas por descubrir.

Así fue como este profesor de la Universidad de Oxford se topó con el Monte Lico y el bosque de un kilómetro de largo que se extiende sobre él.

"Lo que me impactó del Monte Lico (en la pantalla de la computadora) era que tienes una montaña como de papel, con la base intacta y un bosque de buena calidad, rodeada de tierras con muchos cultivos", le explicó por teléfono Bayliss a BBC Mundo.

"Eso es raro porque, si hay muchos cultivos a lo largo de la base de la montaña, uno asume que el bosque ha sido alterado de alguna forma porque la gente necesita recursos... Pero el hecho de que pareciera intacto, me hizo pensar que tal vez nadie había subido".

Julian Bayliss ya ha descubierto dos bosques con la ayuda de Google Earth. (Foto: Jeffrey Barbee para AllianceEarth.org)
Los bosques que no han sido explotados por el hombre ofrecen a la ciencia un mundo de oportunidades. Pero, en el África del siglo XXI, es difícil hallar uno.

Sin embargo, desde un escritorio en Reino Unido, Bayliss ya ha encontrado dos y tiene otro en la mira que todavía no quiere revelar.

El Bosque Google


Si bien el Monte Lico es su descubrimiento más reciente, no es el primer refugio de la naturaleza al que Bayliss llega gracias a Google Earth.

Durante su doctorado en la universidad en la que ahora da clases, el experto estudió herramientas de detección remota que luego aplicó a la conservación de zonas difíciles de alcanzar.
"Puedes explorar grandes áreas que son, mayormente, inaccesibles pero las estás viendo desde arriba, obviamente, usando imágenes satelitales y, en este caso, gratuitas como las de Google Earth. Es mucho más barato que contratar una aeronave... Con ellas puedo ver toda una provincia de Mozambique".

Como parte de uno de estos proyectos de conservación, en 2005, inspeccionaba imágenes satelitales de Google Earth cuando una mancha más verde de lo usual le llamó la atención.

Julian Bayliss ya ha descubierto dos bosques con la ayuda de Google Earth. (Foto: Jeffrey Barbee para AllianceEarth.org)
Así se ve el Monte Lico con las imágenes satelitales de Google, en este caso, de Google Maps.
La mancha resultó ser el bosque pluvial más grande del sur de África, en lo alto del Monte Mabu, también en Mozambique. Un lugar que, hasta entonces, solo conocían los pobladores locales.

Lo visitó varias veces en los siguientes años en visitas que llevaron al descubrimiento de varias especies de plantas y animales.

"Es uno de los primeros casos de usos que se le dieron a Google Earth", afirmó Bayliss. El gigante tecnológico le documentó la hazaña de Bayliss en un vídeo. De ahí que muchos se refieran al Monte Mabu como el "Bosque Google".

"En 2005, Google Earth todavía era relativamente nuevo", recordó el experto en ecología africana, que aseguró que, desde entonces, esta herramienta de imágenes satelitales se ha convertido en un programa muy útil para los científicos.

Con los años, la resolución de las imágenes ha mejorado, permitiendo estudiar el terreno con más detalle. Por ejemplo, Bayliss contó que cuando encontró el Monte Mabu en Google Earth, no pudo divisar al Monte Lico, que es mucho más pequeño, en la pantalla. Fue años después que dio con él.


Una expedición de altura

El año pasado, Bayliss pudo visitar por fin aquella montaña que parecía hecha de papel que había visto en la pantalla de su computadora.

Realizó dos misiones de reconocimiento al Monte Lico, pero no pudo acercarse a menos de seis kilómetros debido a la difícil geografía que lo rodea y la falta de infraestructuras en la zona. Tuvo que limitarse a hacer volar su dron cerca de él y tomar fotos.

Si llegar a la base de la montaña ya es difícil, subir hasta el bosque parece imposible sin equipo profesional de escalada y el conocimiento necesario para usarlo.

Los científicos tuvieron que escalar 125 metros para llegar al bosque. (Foto: Jeffrey Barbee para AllianceEarth.org
Pero, el pasado mes de mayo, tras años en busca de tiempo y dinero, el biólogo consiguió armar una expedición de 28 personas entre las que estaban los prestigiosos escaladores británicos Jules Lines y Mike Robertson, que se encargaron de abrirle paso a los científicos y enseñarles a ascender por las escarpadas laderas del Monte Lico.
Para Bayliss, "el Monte Lico es único porque no había humanos viviendo en él y estaba prácticamente intacto", algo que, según explicó, permitirá estudiar fenómenos como el efecto del cambio climático sin la influencia del hombre.

"Prácticamente intacto", dice el científico, porque durante su exploración del bosque se encontraron tres vasijas antiguas cerca de un arroyo. "Cuesta creer que alguien haya podido subir hasta allí sin material como ese", aseguró Bayliss.

Aún se están haciendo pruebas para determinar la antigüedad de las vasijas, pero el biólogo cree que deben haber sido parte de un tributo a los dioses hecho por un chamán para pedir lluvia, un rito común en esa zona, según dijo.


De momento, está satisfecho con la nueva especie de mariposa que halló en aquel bosque recóndito, a la que piensa nombrar en su honor: Lico. Él y otros científicos de la expedición están a la espera de los "veredictos" que confirmarán si otras de las especies de animales que hallaron en el monte también eran desconocidas, entre ellas, dos antílopes que captaron con cámaras de video.

Google Earth le sirvió a Bayliss para encontrar áreas remotas de estudio que tal vez nunca hubiera conocido sin ese tipo de tecnología, pero contar con imágenes satelitales que sustenten su objeto de estudio no le facilitó la búsqueda de financiación, una tarea que sigue siendo muy complicada para los científicos.

Al final, la expedición fue patrocinada por las entidades TransGlobe Expedition Trust, Biocensus, The African Butterfly Research Institute y marcas como DMM Climbing, de material para escalar, y Marmot, de carpas. Además de los US$13.000 que el biólogo dijo haber tenido que invertir.

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