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¿La vitamina C que tomamos es transgénica?

Por lo general, el consumo de vitamina C se asocia con una mejor salud y una vida más sana, ya que se utiliza para ser más resistentes a los resfriados y la gripa común; sin embargo, muchas veces no se sabe con exactitud de que está hecha o de donde proviene.

Gracias a la publicidad, las personas creen que ingerir una tableta de vitamina C (100 o 200 mg) es igual a tomar un vaso de jugo de naranja; pero, desconocen que este suplemento vitamínico está elaborado por bacterias que transforman la glucosa del maíz en ácido ascórbico. Generalmente, el maíz y la glucosa que se usan para producir esta vitamina son transgénicos; además, para hacer el proceso más rápido y rentable, los productores usan bacterias genéticamente modificadas (GM).

En el mercado podemos encontrar frascos de jugo y alimentos que van marcados con la frase “con antioxidantes”, lo que significa que contienen ácido ascórbico o Vitamina C, lo cual ayuda a que los alimentos luzcan mejor en las alacenas, por ejemplo: frutas y verduras en conserva, y papas congeladas, para evitar que cambien de color. También se le adiciona a harinas, lácteos, carnes, embutidos, jugos, cervezas, vinos y todo tipo de procesados. Cuando consumimos vino, cerveza y zumos de frutas, es probable que tengan incorporado ácido ascórbico, producido en ambiente de organismos genéticamente modificados (OGM).


Proceso Reichenstein con glucosa transgénica


Para la producción de la vitamina C comercial, se realiza el proceso Reichenstein con glucosa transgénica, que se basa en la fermentación de la glucosa que realizan los microorganismos Acetobacter, un género de caracterizado por su habilidad de convertir el alcohol (etanol) en ácido acético en presencia de aire.

Estos Acetobacter son criados convencionalmente, lo que significa que no son modificados genéticamente; sin embargo, la glucosa sí se obtiene a partir de almidón de maíz con la ayuda de enzimas, que generalmente provienen de un ambiente genéticamente modificado.

Síntesis por bacterias recombinadas OGM


En Estados Unidos se usa un proceso más rápido para obtener ácido ascórbico a través de transgénesis, usando los organismos Erwinia herbicola y Erwinia citreus; de esta manera el proceso de producción se reduce a dos pasos.

Un estudio publicado por la Librería Nacional de Medicina estadounidense describe que para obtener Vitamina C en pocos pasos se utiliza una bacteria Corynebacterium para clonar aminoácidos que se introducen luego en una Erwinia citreus. El organismo resultante convierte la glucosa en 2KLG, un compuesto que se puede convertir fácilmente en L-ascorbato (vitamina C).

Con este método, en 72 horas de fermentación, un cultivo de bacterias que recibe 40 gramos de glucosa por litro, convierte el 49,4% en 2KLG.

El Ácido ascórbico, el L-300 y E300m son nomenclaturas aprobadas en Estados Unidos y la Unión Europea donde la Vitamina C se puede introducir como regulador de la acidez en los alimentos, antioxidante para retrasar su deterioro y evitar que cambien de color.

Vitamina C en la salud humana


La vitamina C es un antioxidante que protege las células contra los daños causados por radicales libres; ayuda a producir colágeno, mejora la absorción de hierro vegetal y estimula el buen funcionamiento del sistema inmune, que ayuda a combatir las enfermedades.

La cantidad de vitamina C que se recomienda consumir está entre 40 y 50 mg diarios para los bebés; de 15 a 45 mg diarios entre los niños de 1 a 13 años; 65 y 75 mg en adolescentes mujeres y hombres, respectivamente; 75 y 90 mg en mujeres y hombres adultos; 85 mg para embarazadas y de 115 a 120 mg para madres en período de lactancia.

La vitamina C se obtiene fácilmente en las naranjas (70mg), papayas, grosellas, guayaba, kiwi, pimentones rojos y verdes; además de brócoli, fresas bien lavadas, melón convencional, papas horneadas, tomates, acelgas, espinacas, cilantro, albahaca, etc.








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