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La ciencia abierta también cultiva saberes tradicionales

Un laboratorio campesino en Fusagasugá, que se ha constituido en un escenario de creación de conocimiento en el territorio, busca involucrar a niños y jóvenes de la región en temas de agroecología como bioconstrucción y fertilizantes biológicos.

Agencia de Noticias Universidad Nacional Unimedios
Este proyecto comunitario, de Juan David Reina, egresado de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), es solo un ejemplo de ciencia abierta en el país, y se presentó en la tercera versión de la OpenCon Latam 2019, conferencia mundial en acceso, educación y datos abiertos, que este año tuvo como sede a Colombia, después de haberse realizado en México y Argentina.

Iniciativas como estas van alineadas a la Declaración de Panamá de Ciencia Abierta, que en 2018 estableció que la ciencia es un motor de cambio inclusivo que promueve la democracia, la libertad y la justicia social; que no solo le debe apuntar a satisfacer las necesidades intelectuales de una sociedad, sino a entender el conocimiento como un bien común con el cual se generen relaciones colaborativas entre comunidades.

En este evento –que es una apuesta por generar puntos de encuentro entre jóvenes, profesionales e investigadores en torno a la ciencia abierta– también se dio a conocer el proyecto de investigación de María Antonia Ojeda, estudiante de la Maestría en Ciencias Biológicas, sobre “maco”, un fruto silvestre y tradicional para las comunidades Inga y Kamëntsá que ha ido desapareciendo de su dieta, al igual que otros alimentos ancestrales.

La investigadora, quien fue becada por la OpenCon Latam 2019 para asistir al evento, reconoce la importancia de rescatar el “maco” por medio del cultivo de la planta y el uso de abonos orgánicos en los municipios de Colón, San Francisco y Santiago, en el Valle de Sibundoy, zonas en las que habitan comunidades indígenas: 
“ellas utilizan el jugo del maco para reducir el colesterol y para la convalecencia de los enfermos”, señala.

 Al alcance de todos

Aunque no hay una definición precisa de “ciencia abierta”, colectivamente se ha creado la idea que apunta a que el concepto se refiere a un esquema alternativo en el que se tiene acceso de manera limitada y libre a la producción de conocimiento científico que pone al alcance de todos las metodologías y los resultados de investigaciones, tecnologías y proyectos de innovación.

La ciencia abierta acaba con “la idea hegemónica de que el científico es un hombre europeo, anglosajón y blanco, para descubrir que en Latinoamérica hay saberes, tradiciones, comunidades y personas diversas que producen ciencia en pro del bienestar comunitario y del desarrollo sostenible”, señaló el profesor Luis Fernando Medina, organizador del evento en la UNAL Sede Bogotá.

El evento, que se realiza en alianza con la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, ha convocado a investigadores de diferentes disciplinas y de países como Brasil y Perú, quienes a través de su trabajo producen conocimientos en el campo de las ciencias exactas y humanas, proponiendo discusiones en torno al papel de la ciencia abierta en la academia, las empresas, el Estado y la ciudadanía.
 “Muchas universidades del país gastan dinero en suscripciones a publicaciones y revistas académicas que tienen un modelo anticuado porque no se han dado cuenta de las nuevas posibilidades tecnológicas”, comentó el profesor Medina.
Al respecto, destacó la importancia de estar en una institución pública como la UNAL para hablar de acceso abierto y de que “todo el conocimiento que aquí se produce sea asequible para muchos”. También advirtió que el pago para acceder a metodologías y resultados de investigaciones solo es un impedimento para acercase a la ciencia. En Colombia varias organizaciones –como la fundación Karisma y el Sistema de Información sobre Biodiversidad (SIB)– son reconocidas por incentivar la ciencia abierta y participar activamente en los acuerdos de la Declaración de Panamá.

“Participar en eventos como la OpenCon abre todo un espectro de posibilidades alrededor de la producción científica en cuanto a que los investigadores podemos compartir los resultados de nuestro trabajo y nutrirnos con el conocimiento de otros proyectos que, como el mío, le apuestan a la ciencia” profundizó María Antonia Ojeda, líder del proyecto en Putumayo.

Fuente: Agencia de Noticias Universidad Nacional Unimedios

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