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Cinco cultivos que podemos hacer más fuertes ante el cambio climático

El aumento de temperatura y otros impactos climáticos le pasarán factura a la agricultura comercial y familiar en América Latina. ¿Qué podemos hacer para defender nuestras semillas más valiosas?

San José, Costa Rica. En centros de investigación y universidades por toda América Latina, docenas de científicos están enfrascados en una carrera contra el tiempo: la búsqueda de nuevas y mejores variedades de cultivos clásicos –como la papa, el frijol y el café– que puedan hacerle frente a las condiciones que traerá el cambio climático.

Las plantas que sembramos y cosechamos están acostumbradas a condiciones climáticas relativamente estables y sufrirán con los cambios que esperamos conforme el planeta se calienta. Las variedades comerciales de nuestros cultivos la pasarán mal con los cambios en patrones de lluvia y profundización de sequías.

¿Qué se puede hacer? Usar la misma fuerza de la naturaleza. En Colombia, por ejemplo, el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) recopila especies “silvestres” con características deseables –por ejemplos, acostumbradas a climas calientes– y las combina con las semillas tradicionales.

“Muchos de los sistemas de producción que tenemos en América Latina son familiares, por lo tanto tenemos que poder entregarles soluciones para ayudarles a enfrentar el cambio climático”, explica José Polanía, científico del programa de Frijol del CIAT.

Este proceso de modificación de cultivos se conoce como “mejoramiento” y en América Latina hay muchos investigadores usando esta técnica para ayudarle a la región a hacerle frente al cambio climático. Veamos cinco cultivos importantes.

Frijol

En 2015, el CIAT anunció que había desarrollado 30 nuevos tipos de fríjol capaces de vencer al calor y que podría dar buenos rendimientos en las próximas décadas.

Polanía dijo que una especie que aprovecharon es el llamado frijol tépari ( Phaseolus acutifolius), nativo del suroeste de Estados Unidos y el noroeste de México y acostumbrados a las altas temperaturas desérticas de esta zona.
Según el centro, si no controlamos el calentamiento global hasta el 50% de la tierra que ahora está destinada al frijol podría dejar de ser adecuada para cosecharlo en el 2050. Los frijoles son una fuente importante de proteína y una base vital de la seguridad alimentaria para millones de personas.

Maíz
En México, el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) tiene la mira puesta en estos dos cultivos, tanto para el consumo latinoamericano como para los agricultores de otros continentes.

A inicios del 2017, científicos del CIMMYT dijeron haber analizado más de 4,000 maíces criollos del continente americano para caracterizar su ADN utilizando lo más avanzado de la genómica.
“Los conocimientos que hemos adquirido de este trabajo nos han dado algo parecido a un manual que nos indica ‘cómo buscar y encontrar un tesoro’ dentro de la extensa diversidad genética que existe en el maíz”, dijo en un comunicado Sarah Hearne, genetista molecular del Centro.

Café
En un pueblo al este de Costa Rica, el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE) guarda una colección de casi 2,000 variedades de café, que ya ha servido para generar mejores semillas.

“(El café) no es tan importante desde el punto de vista alimenticio, pero es parte fundamental en el desarrollo social de la región”, explica William Solano, especialista en recursos fitogenéticos del CATIE.
Este cultivo es susceptible a cambios en temperatura y puede sufrir plagas, como la roya, si cambian los patrones de precipitaciones. Solano y su equipo buscan variedades resistentes a temperaturas más altas y a roya y las cruzan con semillas tradicionales.


Yuca

Específicamente, los investigadores buscan variedades que puedan lidiar con lluvias anticipadas sin perder calidad y cuyos tallos no pierdan la capacidad de germinar si el agua se demora.Según la FAO, más de 200 millones de personas cosechan yuca como su principal cultivo, destinado en un 65 % al consumo humano y en el 35 % restante para los combustibles y la industria.La yuca tiene una particularidad: por sí misma, ya resiste bien a temperaturas altas y a períodos con poca agua. Sin embargo, los científicos del CIAT quieren hacerla todavía más fuerte.

Papa
Este alimento es vulnerable al cambio climático pues sus áreas de cultivo están ascendiendo las alturas de los Andes y existe un incremento potencial de plagas y enfermedades debido al aumento de temperaturas.

En Perú, el Centro Internacional de la Papa (CIP) investiga con variedades criollas y de la mano con agricultores de pequeña escala para mejorar este cultivo, que es fuente de alimento para casi 1,000 millones de personas en el mundo.
Según el centro, en 30 años la zona idónea para el cultivo de papa pasó de 3,800 metros sobre el nivel del mar a 4,000 metros.


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