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En la U. de. A estudian veneno de serpiente para combatir la leucemia

Científicos de Neurociencias de la Corporación de Ciencias Básicas Biomédicas de la Unidad de Antioquia terminaron la primera fase de investigación en la lucha contra la leucemia, utilizando el veneno de la serpiente porthidium nasutum, una familia de las víboras que habita en selvas desde México a Ecuador, incluyendo Colombia, donde es conocida como patoco, la 24, nariz de cerdo o patoquilla.




En desarrollo de esta investigación los científicos lograron una caracterización molecular y bioquímica y unificaron el veneno hasta llegar a la toxina que la bautizaron como Nasolysina-1.

Con técnicas in vitro, el equipo logró inyectar la partícula en cultivos de linfocitos y cuerpos celulares de la leucemia linfocítica aguada y la meloide crónica.

El procedimiento permitió descubrir que la toxina inducía “apoptosis” (muerte celular) y necrosis (degeneración del tejido celular) selectivamente, es decir que solo afecta o causa la muerte de las células cancerígenas, en este caso de la leucemia, sin dañar los linfocitos o células sanas.

El líder del proyecto, el profesor, biólogo y doctor en Neurociencias Carlos Vélez Pardo, dijo que el proyecto nació de una discusión que tuvo con otro colega que estaba en otro grupo de investigación sobre escorpionismo y ofidismo.

“Nos sentamos a hablar y como yo tenía experiencia en neurotoxinas, entonces le dijimos al Serpentario de la Universidad que nos regalara veneno de porthidium nasutum para evaluar si tenía actividad antileucémica. Entonces en el primer ensayo que hicimos nos dimos cuenta de que inducían un tipo de muerte celular y fue así como hicimos la propuesta de un proyecto que nos permitiera analizar cuál de esas moléculas que produce un veneno es la que tiene una actividad específica de inducir la muerte de esas células. Colciencias nos apoyó y durante los últimos años empezamos a desarrollar las moléculas que inducían esa muerte celular.

“Iniciamos la investigación que la llevamos a cabo cinco personas de distintas disciplinas de la ciencia en 2008, pero avanzamos en los últimos tres años”, dijo.

Pero como para realizar una aplicación médica hay que pasar una serie de etapas, “esperamos una posterior purificación de esta proteinasa y tratar de ensayar en células extraídas de pacientes, porque lo que hemos hecho ha sido en células modelo, Ahora necesitamos evaluar con pacientes y verificar si la nasolysina-1 tiene ese potencial. Sin embargo concluyo que descubrimos una nueva metaloproteinasa de esta serpiente. Identificamos su peso molecular, las estructuras y verificamos que tiene actividad antileucémica”.

Sebastián Estrada, director del Serpentario de la Universidad de Antioquia, especificó que en Antioquia popularmente se conoce esta serpiente como patoco y se tiene presencia en Urabá, Bajo Cauca y la región Andina. Se alimentan en especial de lagartijas y en estado adulto las hembras miden 60 o 70 centímetros y. Los machos son más delgados y más pequeños.

Marlene Jiménez, bióloga molecular doctorada en Neurociencias, quien con la estudiante de posgrado Angélica Bonilla Porras también participó en la investigación, agregó que en el momento el estudio se encuentra en la etapa in vitro y están por implementar la segunda etapa, que sería en vivo con ratones de laboratorio. Dice que esperan el mismo comportamiento, o sea que las moléculas que extraigan de esta toxina no le cause daño a las células normales, pero sí a las leucémica, con lo que contribuirían en la lucha contra este tipo de cáncer.

El veneno puede causar la muerte

“Es la segunda especie en causar accidentes ofídicos en Colombia después de la mapaná y si no se trata a tiempo puede causar la muerte. El veneno de los patocos es de víbora, hemotóxico y causa ampollas. La mitad de las proteínas son hemorrágicas y destruye las células musculares. Para su tratamiento se requiere suero polivalente. Es una serpiente que abunda en todo el occidente y en todos los departamentos del Caribe colombiano. Es muy pequeña y se camufla fácilmente en las hojas secas. Hasta el momento no conozco el proyecto y tampoco he oído hablar de este tema en el mundo”, opina el médico toxicólogo Rafael Otero.

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